| |
"El Gran Pedagogo del
Piano"
Karl Czerny
(1791-1857)
por Natalia Cháneton, Asistente de Redacción Claves Musicales
Contacto :
secretaria@clavesmusicales.com
Pocos autores han sido tan
interpretados en la historia de la música y, sin embargo, poco se habla y
poco se ha escrito en español sobre este compositor vienés del período
romántico temprano.
"Odiado"1 por numerosas
y aún actuales generaciones de estudiantes
y apelado por sus virtudes por igual cantidad de maestros; Czerny se
destacó sobre todo por el gran legado de su importante obra didáctica, área
que pocos compositores se atreven usualmente a abordar, y en la que sólo
algunos -y muy pocos- resultan airosos.
Dueño, además, de una
importante e injustamente ignorada obra instrumental; la obra didáctica de
Czerny es un hito en la historia de la pedagogía y su afán y trabajo
incesantes merecen un justo reconocimiento.
Karl2 Czerny nació
el 21 de febrero3 de 1791 en Viena, la Imperial
y Melómana Capital de Austria, curiosamente el mismo año del fallecimiento
de Mozart.
Su padre, Wenzel (Václav) Cerný4,
nacido en Nimburg5 en 1750, era un talentoso violinista aficionado (al igual
que su propio padre, abuelo de Karl), que se había educado en un monasterio
Benedictino de Praga (hoy capital de República Checa) y, además de violín,
ejecutaba con gran talento oboe, órgano y pianoforte.
Radicado en Viena en 1786 junto a su
esposa, Wenzel se estableció como un habilidoso maestro de música y piano y
años más tarde dio a luz a su único hijo, Karl Czerny. Aún viviendo en
Austria, la familia sostuvo un férreo apego a la cultura checa, y, de hecho,
el pequeño Czerny no habló alemán sino hasta los 10 años de edad.
Durante los primeros años
de su vida, Karl Czerny tomó lecciones de teclado con su padre, y pronto
supo demostrar notables habilidades interpretativas y de composición.
Sus primeros intentos de escritura musical (nunca publicados) comenzaron
alrededor de sus siete años y de hecho, ya a los diez años era capaz de
tocar "...clara y fluidamente cualquier composición de Mozart y Clementi...",
virtuosismo que iba de la mano de su exhaustivo y sorprendente estudio (que
duró toda su vida) de la obra de Ludwig V. Beethoven (1770-1827).
En sus notas
autobiográficas, Czerny describió alguna vez su infancia como
"cuidadosamente aislada de otros niños", y luego de esos primeros años
de permanente estudio junto a su progenitor, prosiguió su formación con
el también checo Wenzel
Krumpholz (pianista y violinista de la Orquesta de la Corte Imperial, 1761-?). En 1800, y a sus 9 años de
edad, Karl brindó su primer concierto en su ciudad natal, el Concierto en Do
menor K. 491. El propio estilo Mozartiano lo había impresionado muy
favorablemente años atrás, escuchando el mismo concierto interpretado por
Johann Nepomuk Hummel (1778-1837), de origen eslavo-húngaro y alguna vez
discípulo de Mozart.
Al año siguiente, su
maestro lo presentó a Beethoven, e interpretó para éste el primer movimiento
del Concierto de Piano en Do Mayor K. 503 de Mozart y la
propia Sonata "Patética" de Beethoven. A partir de entonces, Czerny no sólo
se convirtió en un dilecto discípulo de Ludwig sino también en un
importante difusor de su obra y en un dedicado y cuidadoso intérprete de las
nuevas formas para piano.
Ludwig escribió alguna vez sobre él: "...Yo que firmo abajo, tengo el
placer de atestiguar que el joven Carl Czerny ha hecho un adelanto
extraordinario en el piano, más allá de lo que podría esperarse a la edad de
catorce años. Creo que merece toda la ayuda posible, no sólo por lo que
acabo de manifestar, sino por su asombrosa memoria..."6
Tan estrecha fue la relación entre ambos, que Beethoven le encargó a Czerny,
años más tarde, la educación musical de su sobrino Carl, aunque nunca dejó
de corregir y sugerir técnicas de estudio y de digitación.
Paralelamente a su carrera
como intérprete, Czerny comenzó a sus 15 años a incursionar en la docencia.
A los 19 años, conoció en Viena al gran pedagogo italiano Muzio Clementi
(1752-1832), cuya obra "Noveau Gradus ad Parnassum" impactó a nuestro
compositor y lo inspiró en su posterior y magnánime creación didáctica.
Pese a ser un excelente ejecutante, con maestría virtuosística y una
soltura y memoria inigualables, a fines de su adolescencia Czerny abandonó
la carrera como intérprete y se dedicó casi por completo a la enseñanza de
piano y a la composición.
Su dedicación como maestro
(más que esforzada, puesto que daba clases de día y componía para los
alumnos de noche) comenzó a dar frutos, y muy pronto su nombre adquirió fama
en los círculos burgueses y aristocráticos, que competían por tomar
lecciones con él. Muchos discípulos suyos siguieron su línea didáctica, como
el famoso rival de Liszt, Sigismond Thalberg (1812-1871); el húngaro Stephen
Heller (1813-188) y el legendario profesor de piano polaco Theodor
Leschetizky (1830-1915).
De sus alumnos más
importantes se recuerda sin embargo a Ferenc (Franz) Liszt (1811-1886), a
quien dictó clases a partir de 1822 y durante dos años.
El compositor austro-húngaro le dedicó a Czerny sus "Estudios
Trascendentales". También Fryderyc Chopin (1810-1849) visitó al Maestro en
1829, aunque no le quedó a Chopin una opinión favorable7
de Karl..
En esta época, ya Czerny
contaba con una enorme cantidad de composiciones, que llegaron arriba del
opus 800 (sinfonías y obras de cámara que no fueron bien acogidas por la
crítica), y muchas de ellas fueron estudios técnicos y ejercicios de
desarrollo para pianistas: cientos de obras que son hoy basamento del
estudio del instrumento. Todas sus obras didácticas eran rápidamente
editadas en Viena, y con tanto éxito entre el público que todavía hoy se
incluyen estos estudios en los programas de todos los conservatorios del
mundo.
Entre estas piezas,
destacan "La Escuela de la Velocidad" y "El Arte de la Digitación".
La carrera literal de Czerny como compositor
comenzó aproximadamente en 1812, luego de copiar muchas obras de Bach,
Scarlatti y otros compositores antiguos.
Ocupaba sus horas libres estudiando el arte de la orquestación y
componiendo, primero ensayos, luego obras completas, sinfonías y obras para
piano.
En sus obras de cámara
(sonatas para piano a cuatro manos, piano y cuerdas, etc.), se percibe una
notable influencia Beethoveniana.
Muy desafortunadamente,
muchas de sus obras no llegaron a ser publicadas, especialmente obras sacras
corales (Misas, Ofertorios, Graduales, etc.). Además, de su primera época
como compositor, poco material ha podido ser rescatado, por no llevar Czerny
en ese entonces un registro ordenado de cada una de sus obras.
Su profunda sensibilidad y delicadeza de estilo, se perciben en obras como
su "Sonata Sentimental en Do menor, Op. 10 para cuatro manos"; o en su
Concierto para Piano en Do Mayor, Op. 153.
Su misma dedicación a la docencia demuestran su entrega y su amor por el
piano.
A los 51 años, Karl
comienza a escribir unas pequeñas notas autobiográficas, costumbre más que
difundida en la época romántica, "Erinnerungen aus meinen Leben"
("Memorias de mi Vida"), editadas recientemente en Austria.
Czerny llevó un pasar más
bien solitario, viviendo con sus padres hasta la muerte de su madre en 1827
y la de su padre en 1832. Nunca llegó a casarse, y vivió sólo hasta el día
de su muerte.
Pese a no tener familiares cercanos, sí tuvo muchísimos gatos (sus alumnos
siempre comentaban esta excentricidad), y, cuando no componía o daba clases,
se dedicaba enteramente a sus animales.
El 15 de julio de 1857, y
a los 66 años de edad, Karl Czerny muere en su casa de Viena. Su considerable
fortuna hecha como docente, compositor e intérprete, fue donada al
Conservatorio de Viena y a numerosas instituciones de beneficencia.
Muchas de sus obras quedaron en un injusto olvido;
y su obra pedagógica, que hoy se divide en cuatro categorías8,
sigue férrea como puntal en el estudio de todo pianista que comience
una preparación correcta de su técnica.
El compositor y
musicólogo ucraniano-rumano Eusebius Mandyczewski (1857-1929)
catalogó y preparó varias ediciones de Czerny, incluidas más de 300
obras sacras, además de encontrar numerosos manuscritos
extraviados.
Su aporte ha sido también muy valioso en el reconocimiento de este
autor.
Aún no recibiendo
la mejor de las atenciones de los críticos de su época (no, al menos
por Schumann en su importante gacetilla sobre música), Czerny fue
bastante apreciado por una gran cantidad de personas que confiaron
en él como maestro y pedagogo.
La labor de Czerny como compositor
y maestro debe ser reconocida como tal; porque revive cada día en
los atriles de miles de pianistas que entregan su esfuerzo y su
pasión al instrumento.
El trabajo del esforzado maestro que enseñaba de día y componía
de noche es una figura inspiradora en la que debiéramos pensar al
acercarnos a su vasta y amorosa obra.
Notas al Pie:
1. (odiado tal vez como quien
odia el ejercicio físico cuando tiene que bajar de peso) :)
Volver al texto
2. La confusión en
las fuentes respecto del nombre Karl o Carl está relacionada seguramente a la
"germanización" del nombre checo "Carl" al más habitual "Karl", aceptado
corrientemente en Austria. Volver al texto
3. Nuevamente, la falta de registro ordenado de nacimientos en esta época hace
que sea confundida la fecha de nacimiento de Karl Czerny. Sin poder tener
acceso a los registros de Austria, me limito a exponer la fecha más difundida;
aunque en muchas fuentes aparezca 20 de febrero y no 21.
Volver al texto
4. El apellido "Cerný" fue germanizado luego
a "Czerny". Volver al texto
5. También escrita "Nymburk", una pequeña ciudad checa,
cercana a Praga. Los conflictos territoriales de la zona hacen que todavía hoy
sea confuso determinar el origen de un pueblo. Volver al
texto
6.
Fuente: "Los grandes pianistas", de Harold C. Schonberg, Colección
"La Música y Los Músicos". Javier Vergara Editor. Edición en Español.
Volver al texto
Más info sobre el libro: click
aquí.
7. Aunque Chopin y Czerny mantuvieron una prolífica
correspondencia (que aún hoy se conserva), en la que se expresaban mutua
admiración, Chopin no tuvo siempre una buena opinión de la música de Karl.
Aunque puede ser común que Chopin no se llevara buenas primeras impresiones de
las personas (recordar los relatos del polaco cuando vio por primera vez a la
escritora George Sand), fue muchas veces injusto en sus comentarios a
terceros.
"...Es un buen tipo (...) pero nada más (...) ha arreglado otra
obertura para ocho pianos y dieciséis pianistas y parece encantado con ella"
(...) "Czerny era más cálido que cualquiera de sus composiciones" dijo
irónicamente Chopin, después de visitarlo por primera vez en Viena.
Volver al texto
8. El catálogo que el mismo Czerny propuso (y que luego ordenó
Mandyczewski) fue dividido en cuatro partes:
1. Estudios y ejercicios
2. Piezas fáciles para estudiantes
3. Música brillante para conciertos
4. Música seria.
Volver al texto
Natalia
Cháneton - Asistente de Redacción
Claves Musicales
Contacto :
secretaria@clavesmusicales.com
|
|